De vez en cuando todos queremos ser vistos, no solo de pasada como uno mas, si no que se te queden viendo. Que te conoscan por tus ademanes y tus sonrisas. Y que te memorizen para repetirte y citarte cuando no puedan ver esa sonrisa en otra boca.
Creo que las miradas pueden ser provocadas, con mucho cuidado. Mas bien, no creo que provocar sea la palabra, ella es muy agresiva para el adjetivo que necesito para describir. Tal vez. Invitar. Si, ella es la correcta. Invitar a una mirada, invitar a mirarte. Inv
itar a tan claro destino deve hacerse de una manera sutil, circular y silenciosa. El arte de deleitar lo que ya lo hizo es mas especial que la seduccion o el coqueteo. Como acabo de decir, es un arte.Pero claro esta lo mas maravilloso que le pude pasar tanto a la mirada como al que la lanza: Encontrarse con otra. En este inolvidable evento hay dos lados de la moneda ( o deberia decir, ¿mirada?) La sensasion de observar que aquel o aquella a la que miras comienza a voltear para buscar al dueño de la mirada que la o lo repasa desde hace ya unas horas -- Unas horas? Asi es, el peor enemigo del deleite es el tiempo, y por eso, al notar el deleite que lo has despertado crea aquel halo, que atrofia tus sentidos hasta que lo dejes descanzar otra vez- y casi al igual que tu lo hiciste busca al dueño de la mirada perdida. O, pero claro, sentir que esa energia incansable no se rendira hasta que tu le devuelvas la mirada que se le ah perdido en el puente de tu nariz y el inicio de tu ropa. Y desviar tu mirada del horizonte para poco a poco buscarlo. Y mirame.